Un 22 de noviembre para volver a casa
Cuando leas esto, el Barça ya habrá jugado su primer partido de vuelta en el Camp Nou . 909 días después . Ahora mismo no se si ganó, si perdió o si empató, pero para lo que importa hoy da igual. Hay noches que van de puntos y noches que van de lugares. Y la del 22 de noviembre no va de un 1-0 o un 2-2: va de volver a casa. Durante más de dos años, el Barça ha vivido de prestado. Monjuic ha sido ese sofá en casa de un amigo en el que puedes dormir una temporada, pero en el que nunca terminas de acomodarte del todo. El césped era verde, el himno sonaba, la portería medía lo mismo, pero todos sabían que aquello no era casa. Por eso esta vuelta tiene algo de reparación emocional. El Camp Nou no está acabado . Es un estadio a medio vestir, con rincones cerrados y caminos nuevos que los culés tendrán que aprender. Es como volver a tu casa de siempre, con cajas en el pasillo y olor a pintura fresca: incómodo por fuera, reconocible por dentro. El club lo sabe y ha montado algo m...